20 oct 2019

Tate No Yuusha Vol 14 Cap 00

Autor: Aneko Yusagi

Traductor: Lord

Editor: Lord



00 Prólogo Planeando la invasión de Q’ten Lo

“Empezaré por revisar la situación actual. Lo primero es lo primero…”

Era la mañana después de celebrar nuestra victoria, y yo había reunido a todos en la casa de la ciudad portuaria de Q’ten Lo en un intento de decidir qué hacer a continuación.


Nuestro recinto estaba en un estado general de desorden. La causa más probable fueron las celebraciones de la noche anterior, que habían incluido mucha bebida y cantos. Tal vez debido a que se trata de una nación muy parecida a Japón, me acordé del lío que dejaban después de que los japoneses terminan con su estúpida “observación de flores” primaverales.

“Owww… mi cabeza…” ‒ Todos menos mis amigos parecían bastante poco entusiastas.

“¿Qué pasa con ustedes? Pensé que querían esta rebelión. ¡Que Raphtalia lidere la carga, dijeron! ¿Fueron sólo palabras vacías?” ‒ La energía que se exhibió la noche anterior se había agotado por completo, dejando a la gente con cara pálida y enferma.

“¿Puedo to-tomar un poco de agua?” ‒ gruñó uno de los hombres.

“Todo esto es culpa de Sadina. Ella es la que los retó a un concurso de beber” ‒ dijo Raphtalia.

“¿Es así?” ‒ Contestó Sadina.

“Lo-los rumores eran… todos ciertos. Las conversaciones de tantas vidas perdidas… por beber con la sacerdotisa sangrienta…” ‒ Sus últimas víctimas apenas podían graznar su versión de la historia. De hecho, todos ellos parecían listos para morir, en cualquier momento, simplemente caerán muertos. Cuatro de ellos habían salido corriendo a vomitar, y aún no habían regresado. En serio, ¿todos tenían resaca? ¿Esos tipos realmente iban a poder hacer algo?

(NT: El apodo de Sadina es priestless of carnage… más literalmente ‘sacerdotisa de la carnicería’, una mejor interpretación sería ‘sacerdotisa de la masacre’, pero ninguna tiene buena fluencia en español, así que para hacerlo fluido, lo cambié a ‘sacerdotisa sangrienta’)

Me pareció una buena idea, por ahora, olvidarme de los que acababan de unirse a nosotros y decidir qué hacer con los compañeros que había traído conmigo.

Q’ten Lo estaba sufriendo bajo el afán de políticos corruptos, poniendo una terrible carga sobre el pueblo. Los que atentaron contra la vida de Raphtalia aparentemente lo hicieron bajo la influencia de lo pútrido que estaban los líderes de esta nación. Por lo tanto, nuestro avance hacia Q’ten Lo había hecho que muchos de los que simpatizaban con la revolución salieran de la nada. Sus largos años de sufrimiento fueron quizás la razón por la que básicamente hicieron un desfile en el momento en que capturamos el puerto.

De hecho, la fiesta resultante continuaba, con un clamor general de disfrute que resonaba más allá de las paredes del edificio.

“Ella es una amada por Dionisio, eso es seguro. Pensamos que estaba ahí fuera, en algún lugar, bebiendo.”

“Por supuesto, todo tiene sentido. Después de todo, ella viaja con un monstruo, uno que se come la fuente de un brebaje tan inmundo que hasta el Dios del vino huiría de él.” ‒ ¿Por qué todos me miraban? ¿Era realmente tan repugnante para ellos que me comiera la fruta lucor?

“No entiendo por qué me llaman monstruo. Realmente, no puedo pensar por qué.” ‒ refunfuñé.

Mi nombre es Naofumi Iwatani. Originario de Japón, actualmente soy el Héroe del Escudo en este mundo paralelo. Bueno, podría ser más exacto decir que fui invocado a este mundo paralelo y que el papel de Héroe del Escudo me fue impuesto.

Teniendo en cuenta todo lo que me había pasado recientemente, en ese momento estaba a punto de contemplar una vez más lo diferente que es el trato que recibe el Héroe del Escudo, simplemente dependiendo del país.

Sin embrago, antes de hablar de eso, probablemente debería explicar sobre el mundo al que he sido convocado. Aquí todo el mundo tiene un nivel, como en un videojuego, y derrotando cosas como los monstruos puedes ganar experiencia y aumentar ese nivel. El mundo está construido sobre una base que cualquiera que esté familiarizado con los juegos japoneses modernos no tendrá problemas para entender, incluyendo otros elementos como las estadísticas. Incluso es posible comprobar cosas como los detalles de tus habilidades con sólo concentrarte; en general, no está muy lejos de la realidad que alguien piense que básicamente fui convocado a un videojuego.

Sin embargo, si lo tomamos demasiado literalmente, también podemos llegar a malentendidos.

Fui invocado a este mundo para luchar contra un desastre que amenaza con destruirlo, llamado las Olas, y para mantener a este mundo a salvo. Siendo alguien quizás demasiado familiarizado con las obras sobre un ‘héroe elegido’ y ser ‘invocado a otro mundo’, todo esto comenzó como una situación bastante ideal para mí, pero ¿adivina cuánto tiempo duró eso? Resulta que el país que hizo la invocación, Melromarc, también tenía razones religiosas para pensar que el Héroe del Escudo es básicamente el mismísimo diablo. Eso me llevó a quedar atrapado en todo tipo de complots y conspiraciones. Y aunque esto pueda sonar extraño viniendo de la persona a la que le sucedió, resultó en que yo me convirtiera en un individuo amargado y retorcido.

Tomemos un momento para considerar lo que podría haber pasado si en vez de eso hubiera sido invocado a Siltvelt, una nación que adora al Héroe del Escudo. Siltvelt es una nación poblada por razas de lo que ellos llaman semi-humanos y teriántropos. Si me hubieran invocado allí, bueno, definitivamente me habrían tratado como a un Dios, con el debido respeto. Pero ¿cómo podría olvidar a todos los nobles de la tierra trayendo mujeres para formar mi propio pequeño harén, cada uno más desesperado que el último en ser bendecido con un hijo divino?

¿Cuál elegirías tú, si cabe preguntar, entre ser incriminado por un crimen que no cometiste y expulsado, sin un centavo y solo, o ser poco más que un semental por el resto de tus exhaustivos días?

Yo, bueno, no quiero ninguno de los dos. De ninguna manera. También estoy empezando a odiar el tipo de historia en la que ahora tengo que vivir.

En cualquier caso, he logrado pasar mi buena parte de tramas y peligros, y aquí estoy.

“Qué deplorable” ‒ comentó Atlas.

“Por una vez, estamos de acuerdo” ‒ fue la respuesta de Fohl. Los dos todavía estaban observando la destrucción causada por la bebida.

Estos dos eran esclavos que compré y ambos formaban parte de una raza llamada ‘hakuko’, que aparentemente era parte de la elite en Siltvelt. De un vistazo, Atlas parecía una chica joven. Dentro, sin embargo, latía el corazón de un guerrero. Por ejemplo, el hecho de que ella le diera una paliza muy persuasiva a algunos fanáticos de Siltvelt todavía estaba fresco en mi memoria. Puede que quisiera hacerle algunos comentarios sobre ese incidente, pero todo había salido bien, así que por el momento me quedé callado.

En cualquier caso, según el líder de Siltvelt, su personalidad era la personificación del espíritu de esa nación. Considerando la extrema lealtad que ella me mostró -y estamos hablando de una lealtad superextrema aquí-, yo personalmente encontré eso un poco difícil de creer.

Fohl simplemente fue arrastrado cuando recogí a Atlas. No, espera un momento. Eso no es correcto.

Comenzó interpretando el papel del buen hermano mayor, cuidando a Atlas mientras ella sufría de su enfermedad, pero después de su recuperación ella empezó a llevarlo hasta el límite. De hecho, para empezar, pensé que era a él a quien le daría más uso, así que pagué por Atlas para conseguirlo. Resultó que ella terminó siendo la más fuerte de los dos, aunque, crédito a quien lo merece, él estaba trabajando para cerrar esa brecha.

Podrá convertirse en un tigre blanco con forma de teriántropo ahora, y sabes qué, incluso se había vuelto un poco más alto. Aunque las condiciones seguían siendo un misterio, parecía que incluso podía sufrir una transformación completa a bestia. Eso definitivamente sonaba digno de investigación.

Tuvimos que pasar por Siltvelt para llegar a Q’ten Lo, y los dos habían sido de gran ayuda durante ese viaje. Yo mismo no me fijaba en ello, pero habían sido bastante formidables en Siltvelt. Definitivamente ellos tendrían trabajo allí dirigiendo la nación incluso una vez que mis deberes hubieran terminado y yo estuviera ‘felizmente’ de vuelta en Japón.

“Ustedes dos siguen siendo menores de edad. Si alguien los tentara a ustedes dos a beber, les daría algo de qué lamentarse” ‒ les dije.

“¡El Sr. Naofumi podría pedirme que beba veneno, y yo acabaría hasta la última gota!” ‒ Atlas sonaba como una especie de culto.

“¡Qué!” ‒ Fohl se volvió contra mí. ‒ “¿Planeas que ella beba veneno?”

“¡Usa la cabeza! ¡Por supuesto que no!” ‒ Rayos, eso es lo que yo tenía que decir. Así era siempre con estos dos. ‒ “De todos modos. ¿Dónde están Itsuki y los otros?”

Itsuki Kawasumi, el Héroe del Arco, fue convocado aquí desde un Japón diferente al de donde yo vengo. Al igual que yo, el pobre había sufrido su parte justa, otra de las víctimas de Bruja. De hecho, gracias a sus maquinaciones, la cabeza de Itsuki seguía siendo un gran desastre. Definitivamente necesitaba tratamiento, pero como todavía podía luchar, yo seguía haciendo buen uso de él.

“Fueron con Rishia a ver algunos escritos sobre Q’ten Lo. Deberían llegar pronto” ‒ explicó Raphtalia. Me parece justo. Probablemente no sería un problema si no estuvieran aquí. Rishia era lo suficientemente seria como para no dejar que nadie a su cargo se perdiera en la bebida. Ahora mismo, eso también incluía a Itsuki, pero en el pasado ese mismo Itsuki había tratado muy mal a Rishia.

Después de eso, con sus habilidades de batalla alcanzando todo su potencial, Rishia derrotó al corrupto Itsuki después de que cayese en la oscuridad y le persuadió para que volviese a la luz. Sí, ya lo sé. Ella suena más como la heroína aquí, ¿no? Había estado apartada un poco últimamente, pero originalmente era más de tipo intelectual que luchadora. Por mi parte, he llegado a confiar en ella considerablemente tanto en su personalidad como en sus capacidades.

“De todos modos, necesitas que estos hombres con resaca se recuperen primero. No tenemos tiempo que perder. ¿Entiendes la situación?” ‒ En serio, ¿por qué permitieron que todo esto pasara?

Raphtalia. Mi conexión con ella fue el comienzo de todo esto.

Raphtalia era como mi mano derecha, alguien que juró luchar a mi lado. Cuando nos conocimos, nuestra relación era un poco diferente: de esclavo y amo. Ahora soy más como una figura paterna. Sin embargo, la causa de todo esto es más reciente, cuando le puse a Raphtalia un traje de miko en una aldea que yo gobierno. Llevaba uno igual en el mundo del que provenía Kizuna, y le quedaba tan bien que le hice usar uno de nuevo.

El problema era, irónicamente, que se trataba de un traje con un significado especial en Q’ten Lo, la patria de los padres de Raphtalia. Además de eso, también resultó que Q’ten Lo había estado vigilando a Raphtalia toda su vida, los agentes de la nación observando silenciosamente desde las sombras, sin hacer nada más que observar incluso durante las más duras desgracias a las que se enfrentó. Al vestirla, el cualquier caso, al final les llevó a hacer la declaración completamente loca de que seguirían enviando una sucesión de asesinos hasta que Raphtalia fuera asesinada con éxito.

No soy lo suficientemente relajado para dejar pasar algo así. Raphtalia había llegado a tener una prioridad bastante alta en mi vida. Después de todo, cuando yo estaba en mi punto más bajo, ella fue la única persona que había venido en mi ayuda.

Así que decidí hacer que esos bastardos de Q’ten Lo pagaran y atrapar a los tipos que dieron la orden de matar a Raphtalia. La acción directa parecía lo mejor, y por eso estábamos aquí invadiendo el país.

No es que el simple hecho de llegar aquí haya sido fácil. Q’ten Lo no sólo estaba rodeado por el océano, sino también por una poderosa barrera. Durante nuestro intento de acceder a un buque mercante desde Siltvelt, los asesinos nos atacaron en mar abierto. Logramos ahuyentarlos, pero salimos del sartén y caímos al fuego. Raphtalia, Sadina, Gaelion, y yo fuimos rápidamente succionados hacia el océano por el Dragón de Agua que defendía las aguas de la isla. El dragón terminó ayudándonos, y logramos llegar primero a Q’ten Lo.

Eso nos llevó a reunirnos con Raluva, el alcalde del puerto y representante de una resistencia contra el Emperador Celestial, una clase de rey de esta tierra, y a su vez derrotamos a los funcionarios corruptos que trataban al puerto como si fuera su propia alcancía.

Otras cosas sucedieron en el camino, como el encuentro con el maestro del viejo de la tienda de armas, pero no voy a ahondar en eso ahora. Todavía estábamos en medio de derrocar a los imbéciles detrás de este lío y teníamos muchas cosas mejores que hacer.

La cuestión principal era la existencia de este gobernante, el Emperador Celestial, que era pariente de Raphtalia. Aparentemente, la única manera de detener el flujo de molestos asesinos era derrotar a este fanfarrón y demostrar que Raphtalia es quien debería estar a cargo. Por lo tanto, ahora planeábamos hacer avanzar nuestras fuerzas desde nuestra recién adquirida base de operaciones, esta ciudad portuaria.

Afortunadamente para nosotros, el actual Emperador Celestial de Q’ten Lo había implementado un ridículo edicto contra el daño a los seres vivos, dando castigo a cualquiera que matara monstruos. Esto significaba que había perdido la fe del pueblo y que el país estaba listo para la revolución. La oportunidad perfecta para implementar un pequeño cambio de régimen.

La explosión de la insatisfacción de la gente era evidente, sólo con ver los intensos festejos que aún se celebran después de nuestra victoria.

“¡Kwaaaa!”

“Parece que las festividades siguen en curso. ¡Quizás pueda ir a diveeerrtiirmeee un poco!” ‒ Firo canturreo.

“¡Kwaa, kwaa, kwaaaaa!”

“¡Bleh! ¡El amo me quiere más a mí!” ‒ Firo continuó.

Este intercambio vino del jardín, donde Firo y Gaelion se miraban fijamente. Firo era un monstruo tipo ave llamado firorial, que se desarrollaba de manera especial cuando era criado por un héroe. Su forma actual era la de una joven rubia de ojos azules y cabello rubio con alas en la espalda, pero esa no era su verdadera forma. En realidad parecía… Llamémoslo por lo que es: una cosa loca parecida a un avestruz, redonda y gorda con piernas poderosas.

Algo por el estilo.

Todo eso debido a un premio que gané en una lotería de huevos en la que participé por capricho.

Ha estado un poco desafortunada últimamente, pero habiéndose reunido hace poco con Fitoria, reina de los firoriales, ha recibido varias bendiciones como resultado de ello. Parecía que había tenido un aumento considerable en su poder de combate.

Gaelion, por su parte, era un dragón, una raza que nunca se ha llevado bien con los firoriales.

Él normalmente pasaba la mayor parte de su tiempo en un estado de dragón aparentemente recién nacido. Pero en la hora de la verdad, se convertía en un gran dragón para luchar. Decir que tiene ‘personalidad múltiple’ no se ajustaba a la situación, pero tenía dos conciencias diferentes dentro de su cuerpo.

Una era el bebé Gaelion, el verdadero dueño del cuerpo y el que actualmente tiene el control. La otra personalidad oculta, el padre Gaelion, podía ser llamado cuando se requería y fue una vez un zombi dragón contra el que luché. De todos modos, Gaelion tiene ambos dentro de su cuerpo.

Soy su dueño, pero está siendo criado por uno de los esclavos de mi pueblo, una chica llamada Wyndia. En ese momento, sin embargo, Wyndia estaba poniendo todo su empeño en la investigación biológica en Siltvelt junto con Rat, una alquimista de Faubrey, que era la razón por la que Gaelion estaba conmigo en ese momento.

Esta par de bestias, Firo y Gaelion, eran realmente útiles si algo necesitaba ser aplastado, pero tampoco se llevaban bien y siempre estaban discutiendo y peleando, lo que significa que era un asunto de costumbre y que debería estar bien dejarlos a su suerte.

“Lo que quiero decir es que si no decidimos nuestro próximo movimiento rápidamente, nuestra oportunidad actual podría desaparecer” ‒ dije.

“No se equivoca en eso” ‒ estuvo de acuerdo Raphtalia.

Luego, con un doloroso gemido y todavía sacudiendo la cabeza para salir de la resaca, Raluva, el alcalde del puerto de Q’ten Lo, también se unió a la discusión. Continué hablando. ‒ “Esto es lo que necesito saber. ¿En qué parte de Q’ten Lo se encuentra este Emperador Celestial? Si es posible, quiero ocuparme de él rápidamente y ponerle fin a todo esto.” ‒ Extendí un mapa de Q’ten Lo y le eché un buen vistazo. No era tan grande como Melromarc o Siltvelt, pero tenía una densidad que me recordaba a Japón.

Nuestra ubicación actual era el puerto en el lado oeste.

“El actual Emperador Celestial está aquí, en la ciudad que también es nuestra capital.” ‒ Esta tentadora alita de pollo iba acompañada de un dedo que apuntaba al este de Q’ten Lo. Las masas de tierra no coincidían en absoluto, así que esto es ir muy lejos, pero en cuanto a Japón, si estábamos en Kagoshima, entonces Raluva apuntaba a Tokio, o tal vez a Chiba.

(NT: Acá usan ‘enticing nugget’ lo cual supongo que es un juego de palabras ya que Raluva es un tipo bestia-halcón. Los otros posibles significados de la expresión no se le pueden aplicar ya que es hombre.)

Sí, olvida la comparación con Japón. Soy pésimo en geografía de todos modos.

Esta revelación de nuestro destino también hizo que Sadina inclinara la cabeza.

“Aguanta. La capital no estaba allí cuando yo vivía aquí.” ‒ Sadina también es originaria de Q’ten Lo, y llegó a Melromarc junto con los padres de Raphtalia. Se había convertido en la ‘hermana mayor’ de todos los habitantes de la aldea, en alguien en quien todos confiaban y, en particular, desempeñaba el papel de hermana mayor de Raphtalia.

También era un demonio cuando se trataba de beber, a menudo arrastrando a otros a la profundidad de la embriaguez.

Luego estaba su personalidad, la de una cabeza hueca demasiado alegre. Para ser honesto, ella me molesta muchísimo. Sin embargo, en cuanto a la fuerza, no había forma de saber la profundidad de sus habilidades. Una belleza de estilo oriental con la habilidad de convertirse en un teriántropo de ballena asesina.

“Cuando el actual Emperador Celestial llegó al poder, la capital se movió de la que usaban los emperadores anteriores. Por eso creo que deberíamos ocupar el territorio que ahora se conoce como la ‘ciudad vieja’. Está bien posicionada y debería hacer una gran contribución a nuestras actividades posteriores.”

“Bastante audaz, a dejar atrás toda esa tradición.” ‒ Raluva asintió en acuerdo con este comentario de Sadina.

“Hubo muchas opiniones opuestas, pero la política fue impulsada a la fuerza. La nueva capital está todavía en construcción en algunos lugares” ‒ explicó Raluva.

Entonces, ¿hizo todo esto, así como un edicto sobre no dañar a los seres vivos? Parecía que este tipo no tenía ni idea de lo que hacía, excepto quizás dónde encontrar el próximo bache en el que poner el pie. Incluso las cosas en Melromarc iban mejor que esto.

“Así que la verdadera razón de la mudanza fue, ¿qué? ¿llenar los bolsillos de sus compinches?”

“Ah, bueno. La opinión de cierta mujer malvada que estaba íntimamente involucrada con el emperador antes de éste último tenía mucho que decir al respecto. El clima de la antigua capital era malo para su piel.”

“Eso suena adecuadamente sospechoso. Seguramente ella es la que mueve los hilos detrás de todo esto.”

“Sí.” ‒ Raluva asintió ante mi comentario. ‒ “La malvada Makina es la que realmente se sienta en el asiento del poder.” ‒ Hah, ¿Yo tenía razón? Si las cosas estaban tan corruptas, no es de extrañar que la gente esté tan ansiosa por ver a Raphtalia como el verdadero Emperador Celestial.

Luego estaba la ciudad vieja. Un lugar que ya no era la capital, debido a la misma corrupción.

“Hay otra razón para apuntar a la ciudad vieja. Allí también podemos realizar los rituales del Emperador Celestial para Raphtalia.” ‒ Los asuntos geográficos eran una cosa, pero no entendí la lógica de esta afirmación.

“Mira, los ojos del dulce pequeño Naofumi están vidriosos. Veamos, eso significa que le permitiría a la pequeña Raphtalia usar las mismas bendiciones que nuestro enemigo ha estado usando. Si las cosas van bien, entonces también podremos usar ese poder” ‒ explicó Sadina.

“Sí, está bien. Ahora lo veo.” ‒ Las piedras sakura del destino emiten una barrera, dentro de la cual los poderes de los cuatro santos se debilitaban y cualquiera que reciba las bendiciones del Emperador Celestial tiene un aumento de poder. Entonces, Encantamiento Astral también podría utilizarse para mejorar aún más las estadísticas de los que se encuentran dentro de la barrera. Eso significaba que también seríamos capaces de realizar esta habilidad.

“Hay un lugar en la ciudad vieja para nombrar a un nuevo Emperador Celestial. Si Raphtalia realiza los rituales allí, debería tener acceso a esos poderes.”

“Parece que primero marcharemos a la ciudad vieja.” ‒ Después de todo, el actual Emperador Celestial se había mudado a una nueva ciudad en el este. Debe ser un verdadero imbécil para renunciar a un lugar tan importante.

En cualquier caso, esto parecía un buen movimiento. Todavía había tantas cosas que no entendíamos sobre la situación. Es mejor tantear un par de cosas más primero. Esto también sonó como el momento perfecto para tratar de obtener información de la bola de cristal del Dragón de Agua que Gaelion había absorbido.

“A armar el plan, entonces. Afirmando nuestra situación actual, nuestra única base de operaciones es este puerto.”

“Estoy seguro de que, con la noticia de que hemos expulsado a los responsables y nuestra declaración de oposición, es sólo cuestión de tiempo antes de que empiecen a aparecer camaradas simpatizantes de las aldeas y pueblos vecinos” ‒ dijo Raluva.

“Bien.” ‒ Eso era definitivamente bueno. ‒ “No tenemos tiempo para sentarnos de manos cruzadas. Empecemos a planear otras estrategias también.”

“Claro. Tenemos que hacer que nuestra aldea se recupere, y ahí está la siguiente ola de enemigos en los que pensar” ‒ me recordó Raphtalia.

“Lo sé. Ciertamente no planeo pasar el resto de mi vida aquí.” ‒ En ese sentido, distribuí un poco de papel junto al mapa e ilustré mis propuestas.

“Nuestra primera opción es, frente a la captura de una nación entera, atacar, derribar al Emperador Celestial, y ponerle fin a esto.” ‒ Basado en la información de Sadina, el emperador nunca iba a dejar de intentar dañar a Raphtalia bajo ninguna circunstancia, excepto la destrucción completa de esta nación.

Dicho esto, tampoco teníamos tiempo de asentarnos y asediar. Así que este plan implicaría silenciar rápidamente al jefe detrás de todo.

“Los problemas aquí serían la fuerza de nuestros enemigos y las desventajas que enfrentan nuestras armas.” ‒ Me refería a la técnica única que posee esta nación, una técnica que debilitaba los cuatro poderes sagrados -incluido, por supuesto, el poder de mi escudo- y que ponía a héroes como yo en una seria desventaja.

Esta desagradable técnica no sólo anulaba nuestros propios métodos de aumento de poder, sino que también potenciaba a los enemigos, lo que dificultaba la fuerza bruta en cualquier cosa dejando sólo altos niveles y habilidades. Si bien teníamos acceso a armas que aliviarían su anulación de nuestros métodos de mejora, eso aún les dejaba con sus propias y jugosas mejoras. Intentar golpear en el corazón del campo enemigo conllevaba un grave riesgo de que nos dieran una paliza.

“Eso definitivamente suena como uno de tus planes, pequeño Naofumi” ‒ dijo Sadina.

“Sólo un poco falto de sentido práctico.” ‒ Definitivamente sería mejor evitar correr riesgos y ser aniquilado en el proceso. ‒ “También estoy pensando en hacer que el maestro del viejo haga algunas armas.” ‒ Ya teníamos algunas armas poderosas que hizo en Q’ten Lo. También era un tipo lujurioso, básicamente Motoyasu II. Pero también conocía técnicas únicas de varias naciones, así que quizás podría crear algo para hacer una brecha. Actualmente estaba de lleno en la fragua junto con el viejo.

Aun así, aunque valía la pena discutirlo, había demasiadas incógnitas como para arriesgar el viejo enfoque de los instrumentos obturadores.

“Lo tiene todo planeado, Sr. Naofumi. ¡Eres un Dios! ¡Mostrarás a los parientes de Raphtalia quién es el verdadero Dios entregando un golpe divino!” ‒ Supongo que eso era cierto en Siltvelt. En cualquier caso, ignoré a Atlas. No tengo tiempo para lidiar con ella ahora mismo.

“Siguiente, opción dos. Este es el lugar donde reunimos a los que simpatizan con nuestra causa bajo el estandarte de Raphtalia y tomamos la nación. Llamamos a más comerciantes de Siltvelt para que carguen los suministros y refuercen nuestras fuerzas. Si podemos hacer que otros se pronuncien en contra de las políticas del actual Emperador Celestial, probablemente podamos ganar mucho más fácilmente que la primera opción… simplemente tomará más tiempo.”

“Esto no es fácil de decidir, ¿verdad?” ‒ Fohl se puso de pie, con los brazos cruzados, pensando profundamente. Originalmente lo había catalogado como del tipo ‘músculos por cerebro’, ¿pero tal vez estaba equivocado?

“¡La sola idea de tomar una nación hace que mi corazón lata! ¡Deberíamos desplegar todo el poder de Siltvelt para derribarlos, como muestra de su verdadera autoridad!” ‒ Atlas, por su parte, parecía muy interesada en la idea. Su pensamiento era un poco bárbaro, bueno, tampoco era la primera vez que pasa eso.

“Así que queremos poner fin a esto rápidamente, pero hay demasiadas incógnitas como para infiltrarnos en su capital de forma segura” ‒ declaró Raphtalia.

“Ese es el resumen” ‒ estuve de acuerdo con Raphtalia. Cortar la cabeza de la serpiente seguramente resolvería este problema, así que era tentador intentarlo, pero también sería como caminar en una niebla de incertidumbre.

“¿Rafu?” ‒ A nuestro grupo se le unió un Raph-chan bostezando y tambaleándose. Esta pequeña lindura era un shikigami, un familiar creado a partir del cabello de Raphtalia. Un monstruo, supongo, que se parecía un poco a un tanuki y un poco a un tejón ¿tal vez? Una locura, en cualquier caso. Admito que tenía un punto débil por ella y estaba mucho más dispuesto a gastar un poco más de amor en ella que en las dos criaturas que aún se miraban fijamente en el jardín. Tenía todo tipo de habilidades útiles y podía ser muy valiosa cuando empezaba lo emocionante.

Dicho esto, ella no había participado en la batalla del día anterior.

“Pensé en llevar la lucha directamente a ellos, pero con todos los problemas que la gente de aquí está teniendo, creo que el enfoque estoico podría ser el mejor” ‒ dijo Raphtalia.

Estaba de acuerdo con Raphtalia. Pensando en el futuro, tener a la gente de esta nación bajo mi control también reforzaría mis fuerzas cuando me enfrente a futuras olas.

“Parece que va a llevar un poco de tiempo.” ‒ Después de todo, derrotar al enemigo no era suficiente. Tenías que romperlos completamente. De lo contrario, aunque derrotaras a su líder, aun así no podrías pretender gobernar la nación.

Me recordó a una revolución en la que Itsuki participó una vez, en una nación vecina a Melromarc. Las fuerzas revolucionarias lograron derrotar al rey y ocupar el país, pero el pueblo seguía hambriento, lo que significa que al final nada cambió.

Es importante ver a través de la verdad, en todas las cosas.

Dicho esto, si los políticos corruptos fueran la causa, cortarles la cabeza -literalmente sus cabezas- bien podría parecer una solución en este caso. Pero, ¿simplemente drenar este pantano en particular realmente mejoraría las cosas?

“Este es sólo nuestro segundo día aquí. Puede que sea demasiado pronto para comprometerse con algo de esto.”

“Otro buen punto.”

“Dicho esto, tampoco podemos dejarlo por mucho tiempo. Todos deben mantenerlo en un rincón de sus mentes.”

“Entendido.”

“Raluva, voy a necesitar que prepares nuestras defensas. Teniendo en cuenta que las noticias de nuestra ocupación se van a extender, esto conducirá a un contraataque bastante grande. Ya sea que hagamos una guerra total o intentemos poner fin a esto rápidamente, debemos esperar que ese ataque llegue.” ‒ Probablemente no necesitaba explicar esta parte, para ser honesto. Ciertamente no me pongo por delante de los especialistas en el área de la táctica.

“¡Por supuesto, Héroe!”

“Por último, pero no por ello menos importante, hagamos que Raphtalia participe hoy en un desfile, vestida con su traje de miko. Eso debería ayudar a levantar un poco la moral.” ‒   Actualmente también nos faltaba fuerza de combate y conciencia de nuestra causa, así que esto parecía una gran oportunidad para que el más nuevo de los dos Emperadores Celestiales hiciera un poco de alboroto. No hacía daño que Raphtalia también fuera una belleza sobresaliente, perfecta para avivar las llamas del orgullo nacional.

Por el bien de nuestros planes futuros, era hora de presentarla al pueblo, fuerte y tendido, al nuevo Emperador Celestial, quien está aquí para derrotar al monstruo actual y sus políticas de maldad.

“Así que a eso se reduce todo esto. ¿Alguna razón en particular por la que veas la necesidad de mostrarme con ese atuendo?” ‒ preguntó Raphtalia.

“Porque te queda bien.” ‒ Esa no fue una declaración suficiente. Los hechos eran que Raphtalia simplemente se veía demasiado bien con ese traje de miko. No era sólo el corte de la ropa o de las mangas, sino la emanación de un atractivo general y altamente misterioso. ¿Quizás eso era una prueba de que ella era el Emperador Celestial?

“Rafu.” ‒ Raph-chan ciertamente estuvo de acuerdo conmigo. Tendría que intentar hacer un traje de miko para ella también, cuando tenga el momento.

“¿Tengo que recordarle que nada de esto habría pasado, Sr. Naofumi, si nunca me hubiera vestido con ese traje de miko?” ‒ me recordó.

“No tiene nada que ver. Había gente que no hacía nada mientras te veían sufrir. Ese hecho por sí solo es suficiente para justificar todo esto.” ‒ No estaba tratando de cambiar la responsabilidad. No podía perdonarlos por tratarla así.

“Muy bien…”

“Raphtalia. Estoy tan celosa de la ropa que el Amo ama tanto, ¡tan envidiosa!” ‒ Atlas se lo dijo.

“Si quieres ponértela.” ‒ Raftalia miró cansada a Atlas ‒ “es todo tuyo.”

“Te estás haciendo la buena, ¿no? ¡Hermano! ¿No hay un traje especial para que lo usen los Hakuko?”

¿Por qué estaban peleando? Y arrastró a su hermano a esto también.

“¡Sí, lo hay! ¡Voy a adquirir uno lo antes posible!” ‒ Ah, Fohl estaba reteniendo una sonrisa. ¿Quizás estaba contento de que lo llamaran? Era raro ver a Atlas pedirle algo. Podría haber sido la primera vez desde que se enfermó.

“Voy a hacer que el Amo tenga un arrebato hacia mí. Ya verás” ‒ continuó.

“Buena suerte con eso.”

Qué dolor de cabeza eran estas dos. Ver a Raphtalia vestida con su atuendo de miko me pareció el remedio que necesitaba.

“¿Nuh?” ‒ Gaelion de repente dejó de pelear con Firo y se volvió a mirar hacia el jardín.

“¿Hummm?” ‒ Firo mostró una reacción similar.

“¿Ra-rafu?”

“¿Qué está pasando?” ‒ Dirigí mi pregunta generalmente a las tres criaturas, y luego, casi al mismo tiempo, hubo un sonido. Lejos, pero muy grande.

Algo así como una explosión.


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Delirios de Lord:
Por fin empezamos este volumen.
Con un poco de retraso, lento pero seguro.
Probablemente traduzca este volumen más lento de lo normal.
La vida real apremia.